jueves, 18 de septiembre de 2014

El Ministerio de la Mujer Cristiana

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El Ministerio de la Mujer Cristiana

La mujer de Dios tiene amplias posibilidades de realización y de servicio.

A. EL HOGAR.“Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia.” (1ª Tim. 2:15). “Que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.” (Tito 2:4-5) . “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor”. (Ef. 5:22) “La mujer respete a su marido”. (Ef. 5:33b).

De estos pasajes, podemos extraer dos áreas de responsabilidad de la mujer en el hogar:
1. Amar y respetar a su marido.
2. Amar y cuidar de sus hijos.

Amar y respetar a su marido.
El primer mandamiento es amar. Siendo la mujer de un carácter sensitivo y afectuoso, no resulta por lo general muy costosa esta demanda.

La mujer creyente que se ha casado enamorada, tendrá una disposición favorable hacia su marido, lo cual le facilitará enfrentar los días difíciles, y reforzar los lazos de amor ya existentes. Ahora bien, si no se ha casado enamorada, entonces hallará la oportunidad de encontrar en Dios el amor que le fue esquivo.

Sea como fuere, podrá llegar a amar a su marido con el amor del Señor, incluso aunque éste no sea creyente. Ahora bien, la demanda de respetar al marido pudiera encontrar mayores dificultades que la de amarlo. El carácter de la mujer es más vivo, y rápidamente querrá adelantarse a su marido en la opinión, en el parecer y aun en la toma de decisiones, lo cual puede transformarse en una tendencia a descalificarlo.

Si el amor de la mujer hacia el marido pudiera considerarse un sentimiento más o menos natural y espontáneo, el respeto no lo es. Por tanto, la mayor demanda para la mujer es respetar a su marido, valorándolo como la iglesia valora a su Señor.

El amor (sin el debido respeto) pudiera ser para la mujer una cómoda excusa para manipular al marido, y una causa de roce permanente que provoque el desagrado de Dios.

Amar y cuidar a sus hijos
El amor a los hijos se traduce en los cuidados, la crianza, la instrucción, y la disciplina, en el Señor. (Ef. 6:4). El amor de la mujer hacia sus hijos es el afecto más necesario para ellos, y por lo tanto, es indelegable. Esto significa que una mujer de Dios no puede traspasar esta función a otra mujer. Podrá recibir ayuda, pero no puede ser reemplazada.

Una mujer que trabaja demasiado, y que, por ende, está demasiado tiempo lejos del hogar, corre el peligro de que la ‘nana’ ocupe en el corazón de sus hijos el lugar que le corresponde a ella. La ‘nana’ puede ocupar perfectamente su lugar en la casa; pero no el de la madre en cuanto al amor y la instrucción de los hijos.

Así que, el hogar es el primero e indelegable ámbito de acción y de servicio de una mujer de Dios. Si falla en esto, falla en todo.

B. MÁS ALLÁ DE SU HOGAR.
Si cumple bien su ministerio doméstico, la mujer creyente tiene posibilidades de un amplio servicio más allá de su hogar.

1. En la iglesia.
Una metáfora de esto la encontramos en el Antiguo Testamento. Cuando se erigió el tabernáculo en el desierto hubo “mujeres sabias de corazón (que) hilaban con sus manos” los adornos del tabernáculo (Exodo 35:25-26). Las manos de una mujer dan cuenta de la sabiduría de su corazón. Así es también en medio de la iglesia. Hay servicios que difícilmente va a poder cumplir un varón, y es ahí donde la mujer tiene que ocupar su lugar.

Hay “obras de misericordia” (Rom. 12:8b,13) que están esperando a las mujeres de Dios para su realización. Están las “buenas obras” de 1ª Timoteo 5:10: la práctica de la hospitalidad, el lavar los pies de los santos, socorrer a los afligidos, y, en general, toda buena obra.

2. Entre los no creyentes.
Hay una piedad práctica que puede desarrollarse entre los incrédulos, de lo cual nos da buen ejemplo la hermana Dorcas, de Jope. (Hechos 9:36-39). Ella “abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía.” Ella favorecía a las viudas pobres de la ciudad confeccionándoles túnicas y vestidos. El amor práctico que ella sembró en esas mujeres dio lugar, después de su muerte, a una dramática intercesión ante el apóstol Pedro, para su resurrección.

La piedad práctica de Dorcas sembró una semilla en el corazón de esas viudas que dio después fruto para la gloria de Dios. Cuando una mujer hace misericordia a los no creyentes, hallará sin duda la oportunidad para testificar de su fe. Entretanto, debe servirles con amor, como al Señor.

3. En sus negocios.
La mujer virtuosa de Proverbios 31 nos da ejemplo en esto. ¿Qué hace ella? Ella trabaja con sus manos la lana y el lino (v.13), y cuida sus negocios (v.18). “Aplica su mano el huso, y sus manos a la rueca”. (v.19). Ella “hace telas, y vende, y da cintas al mercader.” (v.24).

No está vedado para la mujer de Dios ocuparse en estas cosas. Al contrario, puede ser de bendición para su marido y para sus hijos, el contar con algunos recursos para atender a necesidades especiales de la familia.

De manera que la mujer de Dios puede servir a Dios más allá de su hogar, pero sin descuidar su hogar. Si atiende bien su casa, podrá ir tan lejos como quiera (en sujeción); si no, tendrá una pérdida irreparable.

Las posibilidades de incursionar en ámbitos extra hogareños se harán más viables una vez que los hijos hayan crecido. Entonces encontrará formas de acción que, junto con darle ocasión de realización personal, le ayudará a mitigar el vacío que los hijos van dejando tras su partida del hogar. Y sobre todo, le permitirán ejercer plenamente su ministerio como mujer que ama a su Señor. A.V

Mujer Cristiana es igual a Mujer Virtuosa

¡Oh! Mujer cristiana cuan hermosas recompensas te esperan en la gloria. Eres un lirio del alba donde el rocío de la gracia divina brilla como cristalinas diademas y eres la tenue brisa que refresca el mustio camino de este mundo.

Dice Dios: (Pr. 18:22) "El que halla esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia de Jehová". Desde el principio de la creación el Señor estableció esta verdad: "Gn. 2:18) "No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él".

Pero eres mucho más que una compañera idónea, (Pr.14:1) eres la que con tus manos edificas la casa, mientras que la necia con las suyas la derriba. El perfume embriagante de tu presencia, llena de gracia y frescura el hogar.

Ese lugar que puede estar adornado con los más exquisitos adornos que el dinero permite comprar, si no estás tú, pasa a ser un frío y lúgubre mausoleo donde todo palidece. Y ese modesto hogar donde el Soberano Dios te puso a ti, aún lo más simple brilla con inusitada gracia y esplendor.

Dichoso el hombre que después de una agotadora jornada pueda llegar a su hogar, y encontrar a su esposa afanada en agradar a su amado y transformar ese lugar en un manantial, donde ella se mueve como entre alelíes y las abejas revolotean con un beso de miel. Eres el sol, la luz y el viento que vuelan por ese lírico paisaje de amor.

Pero eres mucho más, eres la sabia administradora que puede multiplicar con gracia y sabiduría el escaso presupuesto que dispones, en delicados manjares que llenan de satisfacción a aquellos que con amor deseas agradar.

Eres la madre, y en esta condición tan especial, me hundo en un mar profundo sin poder tocar fondo para encontrar palabras y describir la grandeza de tu amor, lleno de un perfume enervante de tu núbil candor.

Con cuanta dedicación y desvelos cuidas a los retoños que Dios te da. Creo que no existe otra labor más fatigante y abrumadora, que esa que el Creador te encomendó, de guiar a los tuyos como un faro en medio del tortuoso mar.

No deja de maravillarme el hecho que cuando rendida y extenuada caes en un sueño profundo, que ni el rugir de los poderosos motores de un avión te pueden sacar, pero basta un simple quejido de tu niño para levantarte de un brinco y correr a su lado para derramar en libación tu amor.

Te admiro mujer, por tu fortaleza y dedicación. Cuanta paciencia y consagración te ha otorgado el Creador, que sabes sostener la arquitectura del silencio y del olvido en los agrestes caminos de la ruta estival.

El mundo es un mercado donde los hombres compran honores, voluntades y conciencias. Pero tú, mujer cristiana, eres como un manantial de aguas cristalinas y espumeantes sobre los pedregales, que se van suavizando en sus aristas con tu gracia tan especial.

Pero sabe que este mundo un día estará en mies en un granero celestial. Y allí, cuando los ángeles recojan los frutos de la cruz y el Señor nos traslade a Su gloria divinal.

Entonces muchos grandes predicadores se apresurarán a buscar las mejores coronas que el Rey de reyes repartirá. Pero seguramente escucharán avergonzados por su falta de humildad: "No, ésta la más especial, es para la mujer que supo ser esposa, madre y arquitecta de su propio hogar.

Sí, mujer cristiana, tú que has llevado tu cruz en silencio y sin publicidad, te está aguardada una corona muy especial.

Ya viene el día, porque el Señor así lo prometió, que todas las cosas habrán de salir a la luz. Y tu abnegación, consagración y santidad, no serán olvidadas por el Creador.

Tú que has sido bendecido con la compañía de una esposa, regocíjate con ella en tu vejez, (Pr. 5:19) "como cierva amada y graciosa gacela.Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, y en su amor recréate siempre". Porque esto es lo que agrada al Señor en verdad y eternamente.

Permite que Dios tome el control de tu vida mujer

Jael, del libro de Jueces, tuvo que tomar una decisión sobre el difícil dilema: ¿el fin justifica los medios? No con un revólver mortal en la mano, sino con una aparentemente inofensiva estaca de tienda.

En esta historia tenemos dos heroínas por el precio de una: (1) Jael, nuestra mujer mala por una buena razón, cuya agilidad y fuerza se corresponden con su nombre hebreo “cabra montes” y (2) Débora, una mujer buena de primer orden, cuyo nombre significa “abeja”, quien juzgaba a Israel en aquel tiempo. Libro de Jueces.

Historia como la de Jael son difíciles de entender a la luz de nuestro pensamiento neo-testamentario acerca de la gracia y el perdón. Sin embargo, recuerda las plagas que Dios envió sobre Egipto; considera la destrucción de Sodoma y Gomorra; piensa en el único Hijo de Dios, colgado en una cruz de madera. El Señor es infinitamente paciente..., y al final es justo.

Revisa tus motivaciones.
El Talmud dice: “Una trasgresión con buena intención tiene más mérito que cumplir un mandamiento sin intención”. No podemos estar seguros de cuáles fueron los motivos de Jael, pero ciertamente podemos examinar cuáles son los nuestros.

Puede que nunca atravesemos la cabeza de un hombre con un instrumento afilado, pero tal vez hemos atravesado más de un corazón con nuestras palabras afiladas. Necesitamos preguntarnos el porqué: ¿Por el beneficio de la otra persona? Es probable que no, sino por rencor, por venganza, por ira o por las hormonas. Solo son excusas.

Busquemos buenos motivos y oremos por métodos que se correspondan con ellos.
“Examíname, oh Señor, y pruébame; escudriña mi mente y mi corazón”. Salmo 26:2.

Aprende de Jael, pero no la imites.
Se dice que el sangriento relato de Jael “refleja un estado primitivo de desarrollo ético y, como tal, no es digno de ser emulado”. En otras palabras, no debemos repetir su historia atrayendo a Satanás a nuestros hogares en Halloween con promesas de darles caramelos para después golpearlos con un candelabro en la cabeza. Lo que sí podemos imitar es su sabia decisión de aliarse con Dios y no con el campamento enemigo.

“La discreción velará sobre ti, el entendimiento te protegerá”. Proverbios 2:11.

Los líderes hacen algo más que dar órdenes, y actúan.
Cuando Barac no quiso salir solo, Débora le dijo: “Yo iré contigo”. Cuando Jael vio la oportunidad de doblegar a Sísara, no salió corriendo a buscar a algún otro que lo hiciera, sino que hizo lo que había que hacer. Los líderes no se limitan a apuntar, disparan.

Cuántas veces soy culpable por ver una necesidad y ponerme a orar para que otra persona se ocupe de ella. A menudo me quejo: “Alguien debería hacer algo al respecto a eso”. ¡Dios quiera que yo pueda tener el valor de mis hermanas de la antigüedad y dar un paso adelante!
“Y oí la voz del Señor que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí: Heme aquí; envíame a mí”. Isaías 6:8.

Pensamientos de mujer buena dignos de consideración.

1.- ¿Te incomoda la idea de una mujer profeta? ¿Por qué crees que Dios levantó a una mujer para dirigir a los israelitas? ¿Has trabajado para una jefa? ¿Te has sentado en la clase de una mujer...o en un juzgado? ¿Qué te enseñaron esas experiencias acerca de la mujer y el liderazgo? ¿El saber que Dios está dirigiendo a una mujer te daría confianza suficiente como para seguir su liderazgo?

2.- ¿El hecho de que Débora y Jael estuvieran casadas y, sin embargo,

Actuaran independientemente de sus esposos, afecta tu percepción de ellas? Si estás casada, ¿hay veces en que tomas decisiones importantes sin consultar con tu esposo? Si estás soltera, ¿sientes la necesidad de tener la opinión de un hombre antes de tomar decisiones importantes? ¿Por qué? ¿Era necesario que Débora y Jael hicieran eso en este caso? Y, de hecho, ¿cómo buscamos nosotras la voluntad de Dios?

3.- ¿Por qué crees que Barac no quiso ir a la batalla sin Débora? ¿Lo consideras débil o sabio? ¿Crees que le faltaba fe en el mandamiento de Dios o que esperaba con cautela el momento oportuno de dar el golpe? ¿Cuál era el papel de Débora en el campo de batalla? ¿Hay formas parecidas en las que tú puedas servir al Señor en tus propios frentes diarios?

4.- Cuando Débora dijo: , ¿crees que se refería a sí misma, a Jael o que estaba hablando en forma profética, aunque sin entender cómo se cumpliría? ¿Comprendían los profetas de antaño, como Isaías, Jeremías, Daniel y los demás, los mensajes de Dios para su pueblo o se limitaban a repetirlos? ¿De qué manera se manifiesta la Palabra de Dios como palabra profética hoy en día?

5.- Por qué supones que Dios permitió que Sísara escapase de la muerte en el campo de batalla solo para morir horas después en manos de Jael? ¿Ves aquí una lección concreta para los israelitas, para los cananeos, para Jael y para nosotras?

6.- Si hubieras estado en el lugar de Jael en aquella tienda y apareciera Sísara, ¿cómo habrías manejado la situación? ¿Lo hubieras matado de la misma forma o de una manera diferente? ¿Lo hubieras detenido? ¿Cómo lo hubieras hecho? ¿Cuáles eran las opciones de Jael?

7.- Aunque se ha dicho que la alabanza de Débora estaba “basada en los resultados más que en los motivos”, la motivación de Jael sí que importa. Enumera todas las razones que se te ocurran acerca de por qué Jael se comportó como lo hizo. ¿Por ira? ¿Por venganza? ¿Por justicia? ¿Por autoprotección? ¿Qué cosas en tu lista parecen buenas y cuáles parecen simplemente egoístas?

8.- ¿Cuál es la lección más importante que has aprendido de la historia de agallas y gloria de Débora y Jael?

Cuando Dios transforma la vida de una mujer

Cuantas veces en la vida tu dijiste, como me gustaría que algo me pasara para que me cambie todo... no se... algo especial que me caiga de repente...un hombre lleno de dinero...que venga volando y que me diga te voy a llevar a viajar por todo el mundo... y que de pronto me cambie la vida para dejar de ser cenicienta y convertirme en princesa.

En Lucas 1:26 Dios le dice a la joven María: sabes que?, Yo tengo un plan mejor, Yo voy a sorprender tu vida, voy a entrar en tu vida , y voy a reinventar tu vida, la voy a transformar totalmente, porque eso hace Dios cuando viene a la vida de una mujer, la reinventa, la redefine, y hasta ahora tu pensabas que habías vivido lo mejor y de pronto Dios te dice yo tengo algo mejor.

¿Sabes por qué Dios tiene que irrumpir tu vida? Porque a veces estas metida en un circulo vicioso, un círculo vicioso se transforma por pensamientos negativos.

Por Ejemplo: La mujer que piensa todo el día en problemas y no puede pensar en soluciones, llegan las fiestas y para ti todo es un problema, quién va a venir, que vamos a comer, mi marido se va a emborrachar, como me lo voy a llevar, ah! Que dolor de cabeza! ... y entonces empiezas a tener un pensamiento negativo y estas fiestas te traen depresión y entras en ese circulo vicioso... un problema te trae angustia, luego pasas a la tristeza y después a la depresión, te metes cada vez mas dentro tuyo, y ese círculo vicioso en algún momento se tiene que romper porque sino te va llevar a la muerte. Por eso Dios dice yo quiero irrumpir en tu vida para redefinir tu vida para sacarte de ese círculo vicioso que lo único que hace es enfermarte, si le pides a Dios que el irrumpa en tu vida, El lo hace.

Hay cambios que Dios va a empezar hacer para sacarte de eso que te detiene, para sacarte de eso que te enferma, el cambio que Dios quiere hacerte lo va hacer porque necesita sacarte modelos de pensamientos que tienes dentro de tu cabeza, que no te permiten funcionar.

¿Sabes que nos pasa a las mujeres?, perpetuamos modelos que no nos sirven para nada, hacemos cosas y las seguimos repitiendo, cuando esas cosas no nos sirven para nada y no nos dan ningún resultado, estorbos en nuestras vidas que no nos permiten avanzar, el cambio que Dios quiere hacer es para que a partir de ahora seas una mujer transgresora.

Cuando Dios viene a tu vida e irrumpe tu vida él viene a cambiar y a cortar esas leyes que están metidas en tu cabeza, que tu te metiste o que otros te impusieron.

Dice la Biblia que estaba María y vino el ángel y le dijo: -vas a tener un hijo y le vas a poner de nombre Jesús, porque tu has sido bendecida, porque Dios te eligió para tener este hijo-, entonces María tenia una ley que la tenemos todos, le dijo al ángel: -pero yo entiendo que para tener un hijo se necesita un hombre y una mujer que tengan relaciones sexuales, como va a ser esto- le dice María; -porque lo que yo aprendí, lo que esta adentro de mi cabeza, mi ley es esta, y el ángel le dijo: -pero tu Dios te quiere enseñar algo diferente tu vas a ver una sombra que va a venir sobre tu vida y cuando esa sombra te cubra tu vas a quedar embarazada.

Dios le dice: -Yo te voy a enseñar que yo no me manejo en el plano natural, te voy a enseñar que cuando yo irrumpo en la vida de una mujer es para hacerla vivir en el plano sobrenatural, te voy a enseñar leyes sobrenaturales que no tienen nada que ver con las leyes que tu conoces-.

Luego agrega el ángel: -para que sepas que esto viene de Dios yo quiero que vayas a ver a la viejita estéril, Elizabeth pero no te asustes cuando la veas porque esta de seis meses.

Porque cuando Dios irrumpe tu vida te quiere enseñar que para el no hay nada imposible, El te quiere elevar a un nivel sobrenatural. Dios dice: -para mi no hay nada imposible yo quiero irrumpir en tu vida, quiero hacer una explosión en tu vida y quiero que salga a la luz la mujer que yo hice.

“Dios tiene que irrumpir en tu vida” Cuando Dios irrumpe en tu vida es para hacerte una mujer transgresora, basta de ser la típica mujer que se aguanta todo, basta de ser la mujer víctima, basta de ser la depresiva de todos los años, basta de que lleguen las fiestas y le quieras contar a tus familiares todos tus problemas, basta!.

Dios quiere que te saques las leyes que tienes en tu cabeza, quiere empezar hacer cambios en tu vida porque todo lo puedes en Cristo que te fortalece, y cuando Dios dice todo es Todo!.

Dios quiere sacarte de donde nadie te ve y ponerte en el candelero para que todo el mundo vea la luz de Cristo en tu vida.

Cuando Dios irrumpe en tu vida es para:

- darte sentido.
- que tengas una razón por la cual vivir.
- enfocar tu vida en una nueva dirección.
- darte fuerza.
- despertar cada mañana y dejarte llevar por el sueño de Dios


Si tu no estás dispuesta a cambiar, no olvides que siempre hay alguien dispuesto a ocupar tu lugar. Sal de tu escondite porque Dios quiere ponerte como luz del mundo

El versículo que no se aplica de verdad - Perdona y Dios te perdoná

Ustedes perdonan a otros el mal que les han hecho, Dios, su padre que está en el cielo, los perdonará a ustedes. Pero si ustedes no perdonan a los demás, tampoco mi padre los perdonará a ustedes" Mateo 6:14-15

¿Debería agregar algo más a la introducción de la reflexión?

No sé si te distes cuenta pero el texto presenta una condición que Dios nos pone...

Todos queremos y necesitamos el perdón de nuestros pecados, porque sabemos, que producto de mis pecados, mi relación con Cristo se debilita, ya que el pecado, me aparta de Dios.

Y promesa tenemos acerca de esto: "Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad" 1 Juan 1:9.
Pero, ¡ojo!, ¿cuál es la condición que Dios nos presenta, en el texto inicial, para que nos perdone y nos limpie de todo pecado?

"Si ustedes perdonan a otros el mal que les han hecho, Dios, su padre que está en el cielo, los perdonará a ustedes..."

Hermanito querido, si nosotros perdonamos a todos lo que nos hacen mal, ahí y recién ahí, Dios nos perdonará a nosotros.

¿Logras ver lo que dice este versículo?

Mira esta fuerte y lapilaria declaración que añade: "Pero si ustedes no perdonan a los demás, tampoco mi padre los perdonará a ustedes".

Querido ¿alguna vez te habías puesto a pensar , que tus pecados serán solamente perdonados, cuando tú perdones a otros lo que han hecho contigo?.

¿Sabes cuál es nuestro problema? La imagen lo grafica, el rencor, que es la absurda acción que genera el orgullo de tu corazón.

La palabra perdonar, viene del latín per + donare, que traducido significa: suprimir o borrar una deuda, falta, delito u ofensa de otro ser humano hacia ti. Osea, suprimirla, borrarla, no volver a recordar aquel pecado.

Y es esto precisamente lo hace confrontar el perdón con el rencor, ya que el rencor. El rencor es orgulloso. Él dice: ¡TIENE QUE SUFRIR POR LO QUE ME HIZO! ¡NO LE SERÁ TAN FÁCIL MI PERDÓN, TENDRÁ QUE SUPLICARME!. Y eso al fin y al cabo es lo que el corazón genera inconcientemente cuando alguien nos viene a pedir disculpas por algo.

Pero aquí Jesús nos insta a perdonar para que nosotros podamos ser perdonados.
¿Difícil? ¿Imposible?

¿Alguna vez te has preguntado qué sería de nosotros si Dios no nos perdonara ningún pecado que hayamos cometido?

¿Te imaginas que Dios nos dijera: ¡YO MANDÉ A MI HIJO A MORIR POR TI PARA QUE TU NO MURIERAS, Y ES ASÍ COMO ME PAGAS!? ¡TENDRÁS QUE SUFRIR, LLORAR Y SACRIFICAR TODO TU CUERPO, Y RECIÉN AHÍ, PENSARÉ EN OTORGARTE PERDÓN!

¿Te imaginas que Dios nos dijiera algo así?

¿Te dolería?

Bueno querido amigo, es eso lo que tú le dices a una persona cuando no quieres perdonarlo... es tu rencor, es tu orgullo que se ve traicionado y quiere vengarse de alguna manera. Gracias a nuestro Señor, él no es así. Nos ama tanto, nos tiene tanta paciencia, que otorga un perdón infinito a sus hijos, si ellos perdonan a los que los ofenden a ellos.

¿Te cuesta perdonar?

Me dirás tu: ¡ah, es que depende la situación!

Y ¿si Dios pusiera una balanza para ver en qué grado está tu pecado (que quieres ser perdonado) y ver si es perdonable o no?

Si ni siquiera Dios nos juzga por nuestros pecados, y Malaquías dice que Dios manda al fondo del mar todo pecado perdonado olvidándose de ellos, ¿qué nos creemos nosotros entonces? ¿Más poderosos que Dios? ¿Que tenemos más luz que él? ¿Que tenemos una mayor madurez y poder espiritual para juzgar los pecados de los hombres aquí en la tierra? ¿Que somos lo suficientemente sabios para saber a quién perdonar o no?

¡Qué errores cometemos los seres humanos constantemente!

Hermano, no guardes rencor en tu corazón, no lo hagas; mas, si lo sientes, pídele a Dios que tome tu vida, la ordene, la purifique y que te ayude a sacar esos sentimientos negativos de tu corazón.

¿Hay alguien que te está pidiendo disculpas y tu no se las has aceptado?

¿Estás planeando alguna represalia contra de un hermano de Iglesia, de un amigo o de un familiar que te debe dinero, o que habló mal de ti o que simplemente fue irresponsable en algún asunto importante contigo?

Termino esta reflexión con el siguiente texto:

"Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: Señor, ¿hasta cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano que peca contra mí? Setenta veces 7, le contestó Jesús" Mateo 18:10 (fragmentos).

¿Eres capaz de perdonar a una persona que comente 140 veces el mismo error?

Si eres capaz de hacerlo, Dios te perdonará, 140 veces, los mismos pecados que día tras día tú cometes constantemente, y cuando llega la noche, te arrodillas y le pides perdón a Dios, incluso le prometes no cometer más ese pecado, pero no alcanza a cantar el gallo al amanecer, cuando ni siquiera te das cuenta, que estás cometiendo el mismo pecado que pedistes y prometistes que no volverías a hacer.

¿Quieres obtener el perdón de Dios?

¿Quieres obtener paz y seguridad de la protección de Dios?
¿Quieres hacer de Dios tu mejor aliado?
Bueno, entonces a perdonar se ha dicho... pero no una vez... sino que 70 veces 7. ¿Díficil?

Sanando las heridas del alma - La amargura

Soltando las Heridas" Ningún ser humano puede vivir con amargura porque la amargura es veneno contra el alma y que el perdón acarrea la sanidad de Dios en nuestra vida. Textos (Mateo 18: 21-22) (Efesios 4:31-32)
 Ningún persona puede ser un mensajero de paz llevando amargura en su corazón, porque la amargura es veneno para el alma. Y un mensajero de paz, debe establecer la paz en su hogar, en su trabajo, en la iglesia, en cualquier lado donde se encuentre.

La amargura, puede transformar completamente el carácter de una persona; habrá en él: Dureza, severidad, rencor y odio, y por lo tanto, no será posible que su rostro, su corazón, su alma, todo su ser, reflejen la paz de Jesucristo. En vez de ser un mensajero de paz, será un mensajero de la amargura.

El veneno de la amargura se manifiesta al hablar ya que el tema de conversación será las ofensas y las heridas sufridas. La amargura produce en la persona los deseos de venganza en contra de aquellos considerados como los causantes y responsables de la herida.

La raíz de amargura se detecta, primeramente a través de lo que la persona dice y luego, en sus actitudes y acciones. Un espíritu amargo es difícil de tolerar, a menos que uno mismo lo posea.

1. ¿CÓMO SE ORIGINA LA AMARGURA?
Según el diccionario, la palabra amargura significa: Aflicción, sinsabor, disgusto, pesadumbre, melancolía. Y se origina de la siguiente manera:

Se recibe una ofensa y no se perdona.
Al no perdonar, la ofensa se traduce en Ira.
Posteriormente, la Ira se traduce en resentimiento.
Y el resentimiento da lugar a la amargura.
Sí la amargura no la eliminamos, le dará paso a la depresión.
De allí que la Biblia, como el manual de la vida, nos invita a perdonar cuando hemos recibido una ofensa.

En una ocasión, el apóstol Pedro, le preguntó a Jesús: ¿Cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aún hasta 70 veces siete (Mateo 18: 21-22) El apóstol San Pablo escribió en su epístola a los cristianos de efeso, lo siguiente: Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería, calumnias y toda malicia. Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo (Efesios 4:31-32)

De acuerdo con el mandato del apóstol, el vivir la vida cristiana no consiste en observar una lista de prohibiciones, sino en cultivar virtudes positivas , desechando las negativas

En el griego, la traducción mas acertada para la palabra “ sean “ es: Sigan demostrando ser benignos o bondadosos. Misericordiosos, significa: De corazón tierno. Perdónense mutuamente: La única manera de perdonar es por medio del perdón Divino que nosotros mismos hemos recibido ya de Cristo.

RECUERDE ;Sí hemos recibido el perdón, también debemos darlo a los que nos ofenden.
La amargura deja en las personas una secuela de relaciones destruidas.

A la persona amargada le preocupa muy poco interrumpir la amistad con una persona; así mismo, con frecuencia manifiesta dureza y severidad. El precio de la amargura es muy alto, no hay quien sobreviva a su veneno. Al estar encerrada en si misma, la persona amargada es invadida por la soledad.

2. LAS CONSECUENCIAS DE LA AMARGURA.La Biblia enseña que las relaciones interrumpidasprovocan obscuridad a la vida. El apóstol Juan escribió: Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a donde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos (1 Juan 2:11)
El rechazo puede entregarnos en manos del odio. Cuando hay odio, las tinieblas llegan y el rumbo se pierde. Se pierde la perspectiva de la vida y todas las relaciones son distorsionadas.

El juicio se vuelve defectuosoLa ruptura de relaciones lleva a la persona a ser insensible. La dureza empieza a invadir el alma.
La persona se vuelve inconsciente de las heridas que pueda estar causando a los demás, a través de palabras, acciones y actitudes. La persona encerrada en sí misma, la influyen sentimientos egocéntricos y no considera los sentimientos y necesidades de otros.

Este endurecimiento del alma lleva a la persona a perder la capacidad de sentir y el alma que no siente está muerta. Esta raíz de amargura no solo contamina a la persona que la lleva, sino a todos aquellos que lo rodean.

Esta advertencia quedó clara de parte del autor de la epístola a los Hebreos: Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raízde amargura, os estorbe, y por ella, muchos sean contaminados (Hebreos 12:15).

3. UN PASAJE BIBLICO QUE NOS PUEDE AYUDAR.

La continuación del pasaje que ya mencionamos, cuando Pedro pregunta a Jesús hasta cuantas veces debe perdonar, es el siguiente:

Por eso, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al comenzar a hacerlo, se le presentó uno que le debía muchos millones. Como aquel funcionario no tenía con que pagar, el rey ordenó que lo vendieran como esclavo, junto con su esposa, sus hijos y todo lo que tenía, para que quedara pagada la deuda.

El funcionario se arrodilló delante del rey y le rogó: Tenga usted paciencia conmigo y se lo pagaré todo. Y el rey tuvo compasión de él; así que le perdonó la deuda y lo puso en libertad. Pero al salir, aquel funcionario se encontró con un compañero suyo al que le debía una pequeña cantidad. Lo agarró por el cuello y empezó a estrangularlo, diciéndole: !Págame lo que me debes! El compañero, arrodillándose delante de él, le rogó diciéndole: Ten paciencia conmigo y yo te lo pagaré todo.

Pero el otro no quiso, sino que lo hizo meter en la cárcel hasta que le pagara la deuda. Esto dolió mucho a los otros funcionarios, que fueron a contarle al rey todo lo sucedido. Entonces el rey lo mandó llamar, y le dijo: !Malvado! Yo te perdoné toda aquella deuda porque me lo rogaste. Pues tu también debiste tener compasión de tu compañero, del modo que yo tuve compasión de ti. Y tanto se enojó el rey que ordenó castigarlo hasta que pagara todo lo que debía. Y Jesús añadió: Así hará también con ustedes mi Padre celestial, si cada uno de ustedes no perdona de corazón a su hermano (Mateo 18:23-35)

En este pasaje hay algunas palabras clave:

Le perdonó la deuda y lo puso en libertad. La palabra perdón en el griego, tiene un significado literal de dejar ir, remitir, cancelar. La palabra libertad, en griego también significa: Soltar, descargar a alguien de algo. Y estas palabras nos llevan a los pasos que tenemos que dar para despojarnos de las heridas, el resentimiento y la amargura: Perdona las ofensas recibidas. (Padre nuestro).

El perdón libera al ofensor de todo lo que debe. El amor cristiano manifestado, libera a la persona ofendida del peso del dolor. El verdadero cristiano (hijo de Dios), sabe que perdonar es la voluntad de Dios y sabe que sí lo pide, Dios lo llenará de Su amor para que pueda compartirlo con el ofensor. Cuando no perdonamos, liberamos la acción del tormento y comenzamos a ser atormentados. El tormento es la amargura por no perdonar, el resentimiento que nos azota, la falta de sueño, el odio, el desajuste físico, y sobre todo, la falta de comunión con Dios.
Mientras nos mantengamos sujetos a las heridas que otros nos causaron, permaneceremos sujetos al pasado. No tenemos la libertad para vivir en el presente. La amargura del pasado, influye en las relaciones del presente. Al retener el pecado de la otra persona, nos hacemos semejantes a ella.

Libera o suelta a la(s) persona(s) que te haya(n) ofendido de toda responsabilidad y obligaciones de las que crees tener derecho. Al perdonar estamos desatando al ofensor. Esta es la llave para tu libertad, de lo contrario permanecerás atado a él. Cada que lo veas o te enfrentes con él o sepas algo de él, el odio, el rencor y el resentimiento aparecerán y estarás preso, atado a él y no tendrás la libertad que todo ser humano necesita para ver la vida con esperanza y amor. Sí no concedemos la libertad o soltamos al ofensor, estaremos frenando la obra de Dios en nosotros porque no estamos listos para continuar en el desarrollo de la vida cristiana.

Estamos frenando a Dios, el tampoco nos podrá conceder el perdón que necesitamos para sentir y experimentar la verdadera libertad. Recuerda: ¡Libera y perdona a quien te ha ofendido, y Dios te liberará de la herida! Sí no lo haces, estarás preso en tu pecado.

Cuándo recibas una ofensa, ¡Decide perdonar y serás libre!

Cuánto daño hace no perdonar

Posted by hobba.tv On 17:53 No comments

Cuánto daño hace no perdonar

El tema del día era el resentimiento y el maestro nos había pedido que lleváramos papas y una bolsa de plástico. Ya en clase, elegimos una papa por cada persona que guardábamos resentimiento, escribimos su nombre en ella y la pusimos dentro de la bolsa. Algunas bolsas eran realmente pesadas.

El ejercicio consistía en que durante una semana lleváramos con nosotros a todos lados esa bolsa con papas. Naturalmente la condición de las papas se iba deteriorando con el tiempo, y el fastidio de acarrear esa bolsa en todo momento me mostró claramente el peso espiritualque cargaba a diario y cómo, mientras ponía mi atención en ella para no olvidarla en ningún lado, desatendía cosas que eran más importantes para mí.

Este ejercicio fue una gran lección sobre el precio que pagaba a diario por mantener el resentimientopor algo que ya había pasado y no podía cambiarse. Me di cuenta que cuando le daba mucha importancia a las promesas no cumplidas me llenaba de resentimiento, aumentaba mi stress, no dormía bien y mi atención se dispersaba. Perdonar y dejarlas ir me llenó de paz y calma.

La falta de perdón es como un veneno que tomamos a diario a gotas pero que finalmente nos termina envenenando. Muchas veces pensamos que el perdón es un regalo para el otro sin darnos cuenta que los únicos beneficiados somos nosotros mismos.

El perdón nos libera de ataduras que nos amargan el alma y enferman el cuerpo. El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó. No significa que estés de acuerdo con lo que pasó, ni que lo apruebes. No significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te lastimó. Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causaron dolor o enojo.

Si guardamos odio, rencor, o resentimiento por ofensas que hemos recibido, estamos perpetuando nuestro malestar y consumiéndonos, dejando de disfrutar el momento. Cada vez que recordamos cualquier episodio que nos causa dolor, dejamos de vivir el aquí y el ahora; dejamos de avanzar en nuestro desarrollo personal y peor aún, nos estancamos en nuestro crecimiento espiritual.

La falta de perdón puede disfrazarse con diferentes máscaras. Las personas a veces dicen con un tono de enojo que ya han perdonado ofensas pasadas, pero su amargura evidente las delata. La falta de perdón se puede alojar en tu corazón, y estar allí, escondida. Las siguientes preguntas te ayudarán a examinar tu corazón para ver si necesitas perdonar a alguien:

¿Esperas secretamente que alguien reciba lo que se merece?
¿Todavía sigues hablando negativamente de esa persona a los demás?
¿Te complaces con fantasías de venganza, incluso leves?
¿Gastas tiempo pensando en lo que alguien te hizo?
¿Cómo te sientes cuando le sucede algo bueno a esa persona?
¿Has dejado de culpar a esa persona por la forma como afectó tu vida?
¿Te resulta difícil ser abierto y confiado con las personas?
¿Te enojas, te deprimes o te vuelves hostil con frecuencia?
¿Encuentras difícil o imposible pedir bendición a Dios para quién te ha
ofendido?

Siendo sinceros de corazón, podemos ejercitarnos en algunos pasos para lograr liberarnos de la carga que significa el rencor y liberar a la otra persona también.

Considera las circunstancias que pudo haber vivido la persona que te ofendió, para llegar a ser como es, o qué situación estaría viviendo para haber hecho lo que hizo, aun intencionalmente.
Considera qué parte jugaste, o qué pudiste haber hecho para propiciar el incidente.
Deja atrás el papel de víctima y continua con tu vida.
Recuerda las cosas positivas y buenas que te unieron a esa persona, los ratos buenos y bellos que pasaste con ella, los momentos de amor, apoyo, consejo y comprensión mutuos.
Pide al Señor que bendiga a esa persona, y que le muestre lo que hizo mal y se arrepienta.
Libera a la persona con tu perdón. Así vas a liberarte a ti mismo por vivir en el presente, en el aquí y el ahora.

"Si alguno ha causado tristeza, no me la ha causado sólo a mí; hasta cierto punto -y lo digo para no exagerar- se la ha causado a todos ustedes. Para él es suficiente el castigo que le impuso la mayoría. Más bien debieran perdonarlo y consolarlo para que no sea consumido por la excesiva tristeza. Por eso les ruego que reafirmen su amor hacia él. Con este propósito les escribí: para ver si pasan la prueba de la completa obediencia. A quien ustedes perdonen, yo también lo perdono. De hecho, si había algo que perdonar, lo he perdonado por consideración a ustedes en presencia de Cristo, para que Satanás no se aproveche de nosotros, pues no ignoramos sus artimañas" 2 Corintios 2: 5-11.
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